Transformación digital en PyMEs mexicanas: adopción sostenida, ejecución desigual

En los últimos tres años, la transformación digital dejó de ser un proyecto aspiracional para convertirse en una prioridad operativa para las PyMEs mexicanas. Lo que comenzó como una respuesta reactiva a la pandemia hoy se consolida como un proceso estructural que impacta la forma en que las empresas operan, se relacionan con sus clientes y gestionan riesgos.

De acuerdo con el Informe Tendencias de Digitalización Pyme 2025 de Movistar Empresas, una proporción significativa de las PyMEs en México ya ejecuta iniciativas digitales consolidadas. Este avance sugiere una mayor madurez del ecosistema empresarial, donde la adopción tecnológica empieza a ser vista como una condición necesaria para la continuidad del negocio y no solo como una ventaja competitiva.

Entre las tecnologías más adoptadas destacan soluciones de ciberseguridad de red y en dispositivos, entornos multicloud, software como servicio e inteligencia artificial generativa. Sin embargo, la presencia de estas herramientas no siempre se traduce en un uso estratégico. En muchos casos, la tecnología se incorpora sin una definición clara de objetivos, métricas de desempeño o responsables internos, lo que limita su impacto real.

Los sectores comercial, industrial y el sector público encabezan la inversión en digitalización dentro del segmento PyME. En estas industrias, los beneficios más visibles se relacionan con la continuidad operativa, la reducción de vulnerabilidades y una mayor capacidad de adaptación ante entornos económicos y regulatorios cambiantes. No obstante, incluso en estos casos persiste una brecha entre la adopción tecnológica y su aprovechamiento pleno.

Uno de los principales retos identificados es la falta de entendimiento sobre el alcance real de las soluciones digitales. Muchas PyMEs enfrentan dificultades para integrar la tecnología a sus procesos de negocio, lo que deriva en implementaciones aisladas que no generan valor acumulado ni aprendizaje organizacional.

El desafío hacia adelante no consiste en sumar más herramientas, sino en optimizar las existentes. Consolidar procesos, capacitar equipos y establecer métricas claras permitirá que la transformación digital evolucione de una etapa de adopción a una de ejecución efectiva, donde la tecnología se convierta en un habilitador sostenible del crecimiento.


Medios Daisytek 2 de enero de 2026
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