Economía circular en tecnología: el modelo que las empresas mexicanas necesitan hoy

Durante años, la conversación sobre residuos electrónicos se centró únicamente en el reciclaje. El objetivo era recuperar materiales valiosos de dispositivos obsoletos y reducir el volumen de basura tecnológica. Sin embargo, el crecimiento acelerado del consumo digital, la renovación constante de equipos y las nuevas exigencias ambientales transformaron por completo esa visión incorporando nuevas maneras de hacerlo más efectivo.

Hoy, la economía circular aplicada a tecnología ya no se limita a reciclar componentes, también se trata de extender la vida útil de los dispositivos, optimizar recursos, reducir emisiones y construir modelos operativos más sostenibles para empresas, fabricantes y canales de distribución.

En ese contexto, conceptos como ITAD, Trade-In y Renewed comenzaron a ganar relevancia dentro de las estrategias corporativas, particularmente entre organizaciones que buscan fortalecer sus compromisos ESG (Environmental, Social and Governance). A continuación te contamos de qué van y por qué importa cada vez más para las empresas.

De desechar tecnología a gestionar su ciclo de vida

Durante décadas, el modelo tecnológico siguió una lógica lineal: comprar, usar y desechar. La economía circular propone buscar mantener el valor de los equipos el mayor tiempo posible mediante reutilización, reacondicionamiento, reparación y reciclaje responsable.

Esto resulta especialmente importante en tecnología, donde dispositivos como laptops, smartphones, servidores y equipos de red contienen materiales finitos y de alto valor. En lugar de depender continuamente de nueva extracción de recursos, los modelos circulares buscan recuperar valor desde la propia infraestructura tecnológica existente.

La conversación ya no gira únicamente alrededor de residuos electrónicos, sino de eficiencia operativa, trazabilidad y aprovechamiento inteligente de activos.

En ese sentido, uno de los modelos con mayor crecimiento es el Trade-In, donde dispositivos usados conservan parte de su valor y pueden reintegrarse al mercado mediante procesos de reacondicionamiento o reutilización. Esto permite a empresas y consumidores renovar equipos con menor impacto económico y ambiental, al tiempo que se reduce la generación de residuos electrónicos.

A la par, el mercado Renewed o reacondicionado se ha consolidado como una alternativa cada vez más relevante para organizaciones que buscan equilibrar desempeño tecnológico, optimización de costos y sostenibilidad.

Lejos de tratarse de equipos “de segunda mano” sin control, los dispositivos reacondicionados pasan por procesos de revisión técnica, diagnóstico y restauración que permiten extender su vida útil bajo estándares específicos de calidad y funcionamiento.

En muchos casos, este modelo también ayuda a reducir presión sobre cadenas de suministro y a facilitar el acceso a tecnología funcional sin depender completamente de producción nueva.

¿Qué es el ITAD y por qué importa en economía circular?

Uno de los conceptos más relevantes dentro de esta transición es ITAD (IT Asset Disposition), un modelo enfocado en la gestión segura y sostenible de activos tecnológicos al final de su vida útil.

El ITAD integra procesos que van desde la destrucción segura de datos y la auditoría de activos hasta el reacondicionamiento, la reutilización y el reciclaje certificado.

El objetivo ya no es únicamente desechar tecnología, sino maximizar el valor operativo, financiero y ambiental de cada dispositivo.

Esta evolución, del simple reciclaje al ITAD lo ha convertido en uno de los pilares más importantes de la economía circular moderna, particularmente en industrias donde la seguridad de la información y el cumplimiento regulatorio son críticos.

Por qué el ITAD importa para las empresas

El crecimiento de dispositivos conectados y la aceleración de los ciclos de renovación tecnológica están generando una presión cada vez mayor sobre las organizaciones.

De acuerdo con estimaciones de la industria, el mercado global de IT Asset Disposition alcanzó un valor de 18.4 mil millones de dólares en 2024 y podría superar los 26 mil millones hacia 2029, impulsado por la adopción de estrategias circulares, la necesidad de proteger datos sensibles y el aumento de regulaciones ambientales.

Pero la relevancia del modelo no es únicamente ambiental. También responde a necesidades operativas y financieras cada vez más visibles dentro de las empresas.

Por ejemplo, los programas de reacondicionamiento y reutilización permiten extender la vida útil de dispositivos y reducir significativamente la huella de carbono asociada a la fabricación de nuevos equipos. Diversos análisis de la industria estiman que reacondicionar un dispositivo puede disminuir hasta en dos terceras partes el impacto ambiental frente a fabricar uno nuevo.

Además del impacto ambiental, estos modelos también generan beneficios operativos. Las empresas pueden reducir costos tecnológicos, optimizar inventarios y fortalecer sus métricas ESG mientras mantienen control sobre la trazabilidad de sus activos y la seguridad de la información.

Cómo funciona un proceso ITAD

El proceso normalmente comienza con el borrado seguro de datos, que en algunos casos puede realizarse directamente en sitio bajo estándares como NIST 800-88. Posteriormente, los equipos son recolectados y trasladados bajo protocolos de cadena de custodia para evitar pérdidas o exposición de información sensible.

Una vez dentro del flujo ITAD, los dispositivos pasan por auditorías técnicas y procesos certificados de sanitización. Si un equipo aún conserva valor operativo, puede reacondicionarse, reutilizarse o revenderse; si no es viable recuperarlo, sus componentes se reciclan de forma responsable.

Además del componente técnico, muchas empresas incorporan reportes ambientales y métricas de reducción de CO2 para integrar estos procesos dentro de sus estrategias ESG y objetivos de sostenibilidad.

Cabe destacar que entre los riesgos más frecuentes en ITAD se encuentra que el borrado de datos no se complete o no se valide correctamente, dejando información sensible almacenada en unidades SSD, dispositivos extraíbles o almacenamiento integrado.

También existen problemas relacionados con pérdida de activos durante transporte o manejo, especialmente cuando no existe una cadena de custodia clara. A esto se suma el uso de canales informales de reventa o reciclaje, donde las empresas pierden visibilidad sobre el destino final de sus equipos.

La falta de documentación y trazabilidad es otro punto crítico. Sin registros verificables, las organizaciones pueden enfrentar dificultades para demostrar cumplimiento regulatorio o responder ante incidentes de seguridad.

Por ello, cada vez más empresas entienden el ITAD no solo como un proceso operativo, sino como parte de su estrategia de gobernanza, seguridad y sostenibilidad.

La importancia de la certificación R2

Conforme la economía circular gana relevancia, también crece la necesidad de garantizar procesos seguros, trazables y verificables.

Aquí entra la certificación R2 (Responsible Recycling), uno de los estándares internacionales más reconocidos para la gestión responsable de residuos electrónicos y procesos ITAD.

La certificación evalúa aspectos relacionados con la trazabilidad de activos, el manejo seguro de información, la reutilización responsable y el control de cadena de custodia, además de garantizar procesos adecuados para la disposición de materiales potencialmente peligrosos.

Para las empresas, trabajar con proveedores alineados a estándares como R2 representa una forma de reducir riesgos operativos y fortalecer cumplimiento ambiental y de seguridad, especialmente en industrias donde la protección de datos y la transparencia son prioritarias.

ESG comienza a importar para empresas de todos los tamaños

Las metas ESG dejaron de ser un tema exclusivo de grandes corporativos globales. Cada vez más empresas mexicanas enfrentan presión de inversionistas, clientes y cadenas internacionales para demostrar prácticas sostenibles y transparentes.

La disposición responsable de activos, la reutilización de equipos y la reducción de residuos electrónicos ya forman parte de indicadores utilizados para medir impacto ambiental, optimización de recursos y desempeño corporativo.

Además, implementar estrategias circulares puede generar beneficios concretos más allá de sostenibilidad. Muchas organizaciones encuentran oportunidades para reducir costos y extender la vida útil de su infraestructura tecnológica.

La economía circular en tecnología se está convirtiendo en un modelo operativo que redefine la manera en que las empresas adquieren, utilizan y gestionan sus activos tecnológicos.

Conceptos como ITAD, Trade-In y Renewed muestran que el valor de un dispositivo no termina en su primer ciclo de uso, sino que puede extenderse mediante procesos seguros, trazables y sostenibles.

En un entorno donde las empresas buscan mayor eficiencia, resiliencia y cumplimiento ESG, la capacidad de integrar modelos circulares dentro de la estrategia tecnológica será cada vez más relevante para la competitividad de largo plazo.


Medios Daisytek 9 de mayo de 2026
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